El castillo de Santa Águeda

Es sin duda el testimonio más destacado de la Menorca Musulmana. Situado en el término de Ferreries, conserva todavía hoy una parte muy importante de sus estructuras, a pesar de su abandono allá por el siglo XV.
No puede considerarse emplazado en una posición céntrica respecto a la isla, sino que se encuentra a unos 14 kilómetros de Ciutadella, a 9,5 del puerto de Fornells y a 7 del de Sanitja.
La intencionalidad de su ubicación se debe a su función de refugio de la población y asentamientos rurales de los alrededores. En el castillo pueden distinguirse tres recintos claramente definidos y en cierta forma independientes:

- El recinto central (A). Ocupa la cima del monte, y adopta la forma de un polígono de siete lados con longitudes desiguales. Los ejes mayores llegan a 160 y 135 metros de longitud y su extensión es de 1,54 Ha. Con superficie plana.
El recinto contaba con dieciséis torres y se accedía mediante una puerta situada al sur de la muralla. La mayoría de las torres eran de planta redondo, de entre 3,60 y 6 metros de diámetro. Algunas fueron recubiertas posteriormente con una estructura rectangular.

 


- El Recinto des Castellet (B). De forma rectangular, con una longitud de aproximadamente 275 metros en su parte más ancha y 80 metros en la más estrecha. Cuenta con una extensión de 2,8 Ha.
Al igual que el recinto central, cuenta con torres redondas y cuadradas, lo cual podría ser indicativo de haberse construido y modificado al mismo tiempo que el recinto central. Este recinto cuenta con suministro propio de agua mediante dos aljibes de 28 x 5,9 y 15 x 9 metros. En diversas partes pueden apreciarse restos de muros y tejas.

- El recinto de la Casa de Armas (C). De forma irregular, es la de más reciente construcción, probablemente con la intención de proteger los aljibes de su parte inferior. Tiene 155 metros de largo, 44 de ancho en el punto más estrecho y ocupa 0,82 Ha.

El topónimo “Sent Agaiz”, islamizado de “Santa Águeda” constituye un posible indicio del asentamiento preislámico del castillo, posiblemente romano. Hay constancia de culto en el siglo V por la mártir siciliana del siglo III.
Igualmente es sabido que en el siglo IX los cristianos de Mallorca y Menorca habitaron en castillos-refugios, por lo que podría también tener origen bizantino. Algunos autores han llegado a formular la hipótesis de un primer asentamiento talayótico.

 Las técnicas de construcción utilizadas en las torres redondas son claramente de época musulmana (siglo XI), en consonancia con las de la Aljafería de Zaragoza o las de la Alcazaba de Granada. En cuanto a las torres cuadradas, para las que se utilizan piedras obtenidas a pie de obra y con refuerzos laterales, pueden fecharse en época almorávide (siglo XII). La parte del recinto de la Casa de Armas es atribuible al periodo almohade (siglo XIII). Finalmente los cristianos adaptaron y modificaron la fortaleza. Hay constancia de al menos reparaciones en los años 1.338 y 1.339. Diversos autores han prolongado su utilización, aunque es sabido que el año 1.351 el castillo se encontraba en ruinas. Consta un intento de reconstrucción a finales del siglo XVI, con el levantamiento de algunas estructuras.